Las tasas de obesidad están aumentando. Una estadística nefasta es que el porcentaje de niños y adolescentes obesos se ha duplicado en los últimos 20 años.
Las necesidades nutricionales básicas de la mayoría de las personas son de aproximadamente unas 2.000 calorías al día para la mujer y 2.500 para el hombre. Sin embargo, las personas muy activas, como los atletas profesionales o los obreros de trabajos manuales, pueden necesitar 4.000 calorías o más. Las mujeres embarazadas y las madres lactantes requieren de 300 a 500 calorías más al día que las demás mujeres que no se encuentran en este estado.
Dado que el cuerpo no puede almacenar proteínas o carbohidratos, su exceso es convertido en grasa y almacenado. Una libra (450 g) de grasa representa cerca de 3.500 calorías de exceso.
La obesidad incrementa el riesgo de enfermedad y muerte por diabetes, apoplejía, enfermedad de la arteria coronaria, hipertensión, colesterol alto y trastornos de vesícula biliar y de los riñones. La obesidad puede aumentar el riesgo de desarrollo de algunos tipos de cáncer y también es un factor de riesgo para el desarrollo de osteoartritis y apnea del sueño.
Los factores genéticos juegan un papel importante en el desarrollo de la obesidad. Los hijos de padres obesos tienen 10 veces más probabilidades de ser obesos que los hijos de padres con un peso normal.
Causas comunes.-
• comer más de lo que el organismo puede utilizar
• actividad física o ejercicios inadecuados
Para ayudar a prevenir un aumento del peso se debe:
• Evitar el consumo excesivo de alcohol, el estrés, la depresión, el aburrimiento y la frustración.
• Evitar un estilo de vida sedentario, incrementando el nivel de actividad así:
- realizando ejercicios aeróbicos durante al menos 30 minutos al día, 3 veces a la semana.
- incrementando la actividad física en general (caminar en lugar de conducir)
- subiendo escaleras en lugar de usar el elevador o las escaleras eléctricas
• Reducir el consumo de alimentos ricos en grasa y azúcar.
Para ayuda adicional en la pérdida de peso, es recomendable:
• Unirse a un grupo de apoyo (ver grupos de apoyo en trastornos alimentarios). Para muchos, es más fácil seguir una dieta de reducción y programa de ejercicios si forman parte de un grupo de personas con problemas similares.
• Evitar los medicamentos de venta libre que sean anunciados como ayudas para bajar de peso, ya que la mayoría no son efectivos y algunos pueden ser peligrosos. |